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Obluda1


Erase una vez, en un país muy lejano, un monstruos sin nombre.

El monstruo deseaba un nombre con todas sus fuerzas, así que el monstruo 

decidió salir de viaje en busca de un nombre. Pero el mundo era muy grande, así que se dividió en dos para continuar en su camino. Uno de ellos fue al Este, el otro fue al Oeste.

El monstruo que fue al este encontró una aldea, allí encontró un herrero en la entrada. -

¡Oh señor herrero, por favor dame tu nombre!.-


- ¡No pienso darte mi nombre!- contesto el herrero.


- ¡Si me das tu nombre, a cambio me introduciré en ti y te haré más fuerte!- dijo el monstruo al herrero.


- ¿En serio?, si me vas a volver más fuerte, entonces te daré mi nombre-


El monstruo entro en el herrero, y así el monstruo se convirtió en Otto el herrero. Otto era el hombre más fuerte de la aldea, sin embargo, un día...


-¡Mirenme!, ¡Mirenme!, ¡Miren que grande se ha hecho el monstruo en mi interior!

¡¡Grush!! ¡¡Grush!! ¡¡Ñam!! ¡¡Ñam!! ¡¡Grumpf!! ¡¡Grumpf!! ¡¡Glup!!


El monstruo que tenía mucha hambre, se comió a Otto desde el interior, y el monstruo volvió a ser un monstruo sin nombre.

Aunque también se introdujo en el zapatero Hans...

¡¡Grush!! ¡¡Grush!! ¡¡Ñam!! ¡¡Ñam!! ¡¡Grumpf!! ¡¡Grumpf!! ¡¡Glup!!

Volvió a ser un monstruo sin nombre. Aunque volvió a meterse en el cazador Tomas ...

¡¡Grush!! ¡¡Grush!! ¡¡Ñam!! ¡¡Ñam!! ¡¡Grumpf!! ¡¡Grumpf!! ¡¡Glup!!

Una vez más, volvió a ser un monstruo sin nombre.

El monstruo entro en un castillo, para buscar un buen nombre. En el castillo había un niño enfermo.

-¡Si me das tu nombre, te haré más fuerte!- Le dijo al niño.


-Si logras que me recupere y me haga más fuerte, te daré mi nombre- Respondió

El monstruo se introdujo en el niño, y el niño se recupero totalmente. El rey estaba muy contento.

-¡El príncipe se ha recuperado!-   -¡El príncipe se ha recuperado!-

El monstruo le gusto el nombre del niño, y también la vida en el castillo, por lo tanto aunque tenía mucha hambre se contenía. Aunque cada día tenía más y más hambre, se contenía. Pero llego a tener tanta hambre...

-¡Mirenme!, ¡Mirenme!, ¡Miren que grande se ha hecho el monstruo en mi interior!

El niño se comió a sus sirvientes, a sus padres y a todos.

¡¡Grush!! ¡¡Grush!! ¡¡Ñam!! ¡¡Ñam!! ¡¡Grumpf!! ¡¡Grumpf!! ¡¡Glup!!

Ya que no quedaba nadie, el niño se fue de viaje. Camino y camino durante varios días. Un día el niño, se encontró con el monstruo que había ido al oeste.

-¡Ya tengo un nombre!- dijo el niño- ¡Es un nombre muy bonito!-

El monstruo que fue al oeste dijo:

-No necesitan un nombre, puedes ser feliz sin uno, somos monstruos sin nombre al fin y al cabo-

El niño se comió el monstruo que había ido al oeste, y aunque por fin había encontrado un nombre, no quedaba nadie que lo pudiera oír y llamar por su nombre. Aún siendo Johan un nombre tan bonito.